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Vol. 23. Núm. 6.
Páginas 565-566 (Noviembre - Diciembre 2009)
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DOI: 10.1016/j.gaceta.2009.05.002
Open Access
Análisis de las (des)igualdades de género en salud y calidad de vida en el cuidado informal
Analysis of gender (in)equalities in health and quality of life in informal caregivers
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Rafael del Pino Casado??
Autor para correspondencia
rdelpino@ujaen.es

Autor para correspondencia.
, Antonio Frías Osuna, Pedro A. Palomino Moral
Departamento de Enfermería, Universidad de Jaén, Jaén, España
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Sr. Director:

Recientemente se ha publicado en su revista un interesante artículo de Larrañaga et al1 sobre desigualdades de género en el cuidado informal, que entre otros aspectos corrobora tanto la mayor participación femenina como la peor salud en las personas cuidadoras frente a la población general (en conjunto y separadamente para hombres y mujeres), y pone de manifiesto una mayor presencia de efectos negativos del cuidado en las mujeres, por la mayor carga de trabajo que deben asumir.

Si bien la claridad del artículo es intachable y su calidad metodológica bastante alta, en nuestra opinión hay tres aspectos que podrían matizar, enriquecer y enfatizar, respectivamente, los resultados: a) la objetivación de las limitaciones y consecuencias inherentes a las características del grupo control que se utiliza en el análisis (personas del mismo sexo que no cuidan); b) la comparación de los resultados del estudio con los encontrados en la revisión sistemática2 más reciente y completa que hay sobre el tema; y c) el énfasis en las posibles relaciones de causalidad entre los roles diferenciados de género, la carga objetiva de cuidado y los efectos negativos del cuidado. Pasemos a analizar por separado cada uno de ellos.

Al analizar las diferencias entre personas cuidadoras y no cuidadoras de forma separada en hombres y mujeres, para posteriormente comparar dichas diferencias en ambos sexos, se están comparando personas del mismo sexo y, por tanto, expuestas a una misma experiencia de socialización, es decir, paradójicamente se está controlando por la variable independiente que se quiere estudiar (el género). Por tanto, si se hubiesen comparado cuidadoras y cuidadores, de un lado, y hombres y mujeres de la población general por otro, es posible que fuesen mayores (y del mismo signo) las diferencias de género en la población cuidadora y entre ésta y la población no cuidadora.

La revisión sistemática de Pinquart y Sorensen2 (revisión y metaanálisis de 229 estudios) analiza las diferencias de género en personas cuidadoras de mayores de 60 años, en la salud física y psíquica, estresores primarios y apoyo social. Dicha revisión, en lo que respecta a las consecuencias sobre la salud, pone de manifiesto una mayor presencia de carga subjetiva y depresión en las cuidadoras, mientras que es menor el bienestar percibido y también la salud física percibida. Dichas diferencias se califican, en función de la magnitud del efecto, como pequeñas (sobrecarga y depresión) y muy pequeñas (el resto), y según los autores son menores que las que cabría esperar por las teorías de género. Al comparar dichas diferencias con las halladas en muestras de población no cuidadora, los autores encuentran que las diferencias de género en bienestar subjetivo no son significativamente distintas, pero el resto sí. Al controlar por carga objetiva de cuidado, se reducen las diferencias (aproximadamente en un tercio), pero no se eliminan ni se invierten.

Esta disminución la aprovechan los autores para afirmar que es muy probable que la carga objetiva tenga mucha más relevancia que los roles diferenciados según sexo en la explicación de las consecuencias negativas del cuidado, cometiendo desde nuestro punto de vista un error de principiante al confundir un más que probable factor de causalidad indirecta con una variable de confusión, quizá atraídos por los cantos de sirena del supuesto predominio de las teorías del estrés y del afrontamiento (basadas en los planteamientos de Lazarus y Folkman3), frente a las teorías de género.

Si bien en el artículo de Larrañaga et al1 se indica que las diferencias de participación e implicación se deben a la socialización diferenciada según sexo, y que explicarían una parte del impacto negativo del cuidado, se deja en el aire el hecho de que las diferencias observadas desaparecen al analizar estratificadamente por carga objetiva de cuidado, corriendo el riesgo de que el lector interprete que en realidad el género es un factor de confusión, como intentan deslizar Pinquart y Sorensen.

Parece que las diferencias de género en las consecuencias negativas del cuidado no retribuido no son tan grandes como cabría esperar de la interpretación de las teorías de género, ni tan pequeñas como lo que queda al controlar por carga objetiva. Parece ser que, si no todas, muchas son específicas de la población cuidadora. Y parece que es bastante probable que haya otras razones, además de las ya demostradas2,4 de participación e implicación femenina en el cuidado por socialización diferenciada, que ayuden a explicar las diferencias. En este sentido, sirva a modo de ejemplo la clásica (y recurrente por no resuelta) cuestión de las posibles diferencias en las estrategias de afrontamiento de cuidadoras y cuidadores5.

Bibliografía
[1]
I. Larrañaga, U. Martín, A. Bacigalupe, et al.
Impacto del cuidado informal en la salud y la calidad de vida de las personas cuidadoras: análisis de las desigualdades de género.
Gac Sanit, 22 (2008), pp. 443-450
[2]
M. Pinquart, S. Sorensen.
Gender differences in caregiver stressors, social resources, and health: an updated meta-analysis.
The Journals of Gerontology Series B: Psychological Sciences and Social Sciences, 61 (2006), pp. 33-45
[3]
R.S. Lazarus, S. Folkman.
Stress, appraisal and coping.
Springer, (1984),
[4]
National Caregiver Alliance and AARP. Caregiving in the US. [Monografía en Internet.] National Caregiver Alliance and AARP 2004; 2004. [Citado el 12 de marzo de 2009.] Disponible en: http://www.caregiving.org/data/04finalreport.pdf.
[5]
K.L. Baker, N. Robertson.
Coping with caring for someone with dementia: reviewing the literature about men.
Aging & Mental Health, 12 (2008), pp. 413-422
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